Los neandertales marisqueaban de forma intensiva hace 90.000 años en la Península Ibérica
El consumo de presas pequeñas por parte de los homínidos ha sido muy discutido en las últimas décadas. Dichos recursos a menudo se consideran improductivos en el Paleolítico Medio debido a su rendimiento de carne limitado y, por lo tanto, a su bajo retorno de energía. Sin embargo, los estudios etnográficos sugieren que las presas pequeñas, incluidos los mariscos, son un recurso confiable, predecible y de ninguna manera marginal, y cada vez hay más evidencia de su inclusión en las dietas de los homínidos durante el Paleolítico Medio e incluso antes.
Los trabajos arqueológicos en el yacimiento de Gruta da Figueira Brava (Portugal), han puesto al descubierto unos sorprendentes restos que demuestran que los neandertales que ocupaban esta cueva, hace más de 90.000 años, marisqueaban grandes cantidades de bueyes de mar, los cocinaban al fuego y los comían. Ésta es la principal conclusión del trabajo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Environmental Archaeology , en un trabajo liderado por Mariana Nabais, investigadora postdoctoral en el IPHES-CERCA, en el que ha participado también Catherine Dupont, del CNRS-Université du Rennes y João Zilhão del Centro de Arqueología de la Universidade de Lisboa-UNIARQ.
El yacimiento arqueológico de la Gruta de Figueira Brava está situado a unos 30 kilómetros al sur de Lisboa, en la conocida Sierra de Arrábida. Actualmente, esta cueva está enganchada al mar, pero cuando nuestros antepasados neanderales la ocuparon, debían desplazarse más de dos kilómetros para llegar a la costa. En sus depósitos arqueológicos se han recuperado gran cantidad de herramientas de piedra y huesos, que demuestran que éste era un espacio de hábitat por parte de grupos de neandertales. Entre todo este conjunto de restos, sobresalen gran cantidad de restos de crustáceos de gran tamaño que presentan claras evidencias de haber sido aportados y consumidos por parte de estas poblaciones del Paleolítico medio.
Los resultados en el yacimiento de la Gruta de Figueira Brava demuestran que esto no es así y que, en cualquier caso, si el consumo habitual de recursos marinos había jugado un papel importante en el desarrollo cognitivo, esto debería ser igualmente cierto en el caso de los neandertales. Y es que "las acumulaciones de restos de alimentos marinos de la secuencia estratigráfica de la Gruta de Figueira Brava, que abarca unos veinte milenios, son iguales a las observadas en los yacimientos de conchas del Holoceno de la región, que se encuentran entre los mayores de Europa", según Nabais, investigadora del IPHES-CERCA y autora principal del estudio.
