
Los fósiles de Marruecos que podrían cambiar el origen de Homo sapiens
Cada cierto tiempo aparece un descubrimiento capaz de cambiar nuestra forma de entender la evolución humana. Eso es precisamente lo que podría ocurrir con un estudio publicado recientemente en Nature, en el que un equipo internacional presenta nuevos fósiles hallados en Thomas Quarry I, cerca de Casablanca (Marruecos), datados en aproximadamente 773.000 años.
Lo más sorprendente no es únicamente su antigüedad, sino lo que podrían representar: una población africana situada muy cerca del origen de la línea evolutiva que acabaría dando lugar a Homo sapiens.
Una pieza que faltaba en nuestra historia
Los estudios genéticos indican que el último ancestro común de los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos vivió hace entre 765.000 y 550.000 años aproximadamente. Sin embargo, hasta ahora apenas disponíamos de fósiles que pudieran asociarse con esa población ancestral.
Durante años, algunos investigadores propusieron que Homo antecessor, descubierto en el yacimiento de Gran Dolina (Atapuerca), podría representar esa población ancestral. No obstante, la nueva investigación plantea un escenario diferente.
El hallazgo de Thomas Quarry
Los fósiles proceden de la denominada Grotte à Hominidés, dentro del yacimiento de Thomas Quarry I, en Casablanca.
Entre los restos recuperados destacan: una mandíbula casi completa, varios dientes, una vértebra y fragmentos de otros restos óseos humanos.
Gracias a una datación magnetoestratigráfica de alta resolución, los investigadores han establecido una edad de 773.000 ± 4.000 años, una de las cronologías más precisas obtenidas para fósiles humanos africanos de esta antigüedad.

¿Qué tienen de especial estos homínidos?
Su anatomía presenta una combinación muy interesante. Por un lado, conservan rasgos considerados primitivos, propios de los primeros representantes del género Homo. Sin embargo, también muestran características que recuerdan tanto a los primeros Homo sapiens como a los homínidos arcaicos de Eurasia.
Esta mezcla sugiere que no pertenecen exactamente a ninguna especie conocida, sino que podrían representar una población muy cercana al ancestro compartido por nuestra especie, los neandertales y los denisovanos.
África vuelve a ocupar el centro de la evolución humana
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que refuerza la importancia de África en las etapas más antiguas de nuestra evolución.
Mientras que durante décadas gran parte del debate se centró en fósiles europeos como los de Atapuerca, este descubrimiento indica que algunas de las poblaciones clave para entender el origen de Homo sapiens podrían encontrarse en el norte de África. Esto no significa que Atapuerca pierda importancia. Al contrario, ambos yacimientos representan ramas muy próximas dentro de un complejo mosaico evolutivo que se desarrolló durante el Pleistoceno Medio.
Más preguntas que respuestas
Los propios autores son prudentes. No afirman haber encontrado al último ancestro común de nuestra especie. Lo que proponen es que estos fósiles pertenecen a una población africana situada muy cerca de la base de la línea evolutiva que conduciría a Homo sapiens.
Es posible que futuras excavaciones en Marruecos y en otros lugares de África permitan recuperar nuevos fósiles que aclaren definitivamente cómo surgió nuestra especie.
Un descubrimiento que obliga a replantear la evolución humana
La evolución humana rara vez sigue un camino recto. Cada nuevo fósil añade una pieza al puzle y, en ocasiones, obliga a reorganizar muchas de las piezas que ya creíamos encajar.
Los fósiles de Thomas Quarry son un magnífico ejemplo. Con casi 800.000 años de antigüedad, podrían acercarnos como nunca antes al origen de la rama evolutiva que, cientos de miles de años después, acabaría dando lugar a Homo sapiens. Y, una vez más, África continúa revelándose como el gran escenario donde comenzó nuestra historia.


