
¿Caminaban los neandertales de forma diferente a nosotros?
Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports analiza las características de la pelvis masculina neandertal y propone que su configuración anatómica era diferente de la de los hombres actuales, con posibles consecuencias biomecánicas durante la marcha.
El trabajo, firmado entre otros por Yoel Rak y Juan Luis Arsuaga, se centra especialmente en la posición de las articulaciones de la cadera y en cómo esta configuración podía afectar a la mecánica de la locomoción.
Una pelvis diferente
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que la pelvis masculina neandertal presenta algunas características que, en determinados aspectos, se parecen más a las de las mujeres de Homo sapiens que a las de los hombres actuales. La explicación propuesta por los investigadores se encuentra principalmente en la posición del acetábulo, la cavidad de la pelvis donde encaja la cabeza del fémur.
En los hombres modernos, estas articulaciones se encuentran en una posición relativamente anterior. Según los autores, esta configuración modifica la relación entre la articulación de la cadera y el centro de gravedad del cuerpo.
¿Qué tiene que ver esto con caminar?
La posición de la cadera condiciona la forma en la que las fuerzas se transmiten a través de la pelvis durante cada paso.
Los investigadores proponen que la posición más anterior de los acetábulos característica de los hombres modernos podría favorecer un mecanismo de absorción del impacto durante la marcha. Este sistema permitiría almacenar y recuperar parte de la energía mecánica durante cada paso, especialmente durante la marcha a larga distancia. En otras palabras, la pelvis masculina de Homo sapiens podría presentar una configuración especializada para determinadas demandas locomotoras.
¿Y qué ocurre con los neandertales?
Según la hipótesis planteada en el estudio, los hombres neandertales conservarían una configuración pélvica más próxima a la condición ancestral. Esto significaría que no presentarían la misma modificación de la posición de los acetábulos observada en los hombres modernos.
Los autores interpretan esta diferencia como una posible evidencia de que la locomoción de los neandertales y la de Homo sapiens no eran biomecánicamente idénticas. Pero esto no significa que los neandertales caminaran de una manera completamente diferente a nosotros.
La locomoción humana depende de numerosos elementos anatómicos: pelvis, columna, fémur, rodilla, tobillo, pie y musculatura. Por tanto, una diferencia en la pelvis debe entenderse dentro del conjunto del aparato locomotor.
El estudio plantea además que esta configuración moderna podría tener ventajas y desventajas. La mayor orientación vertical de determinados músculos aductores podría favorecer la absorción de fuerzas en el plano sagital durante el apoyo del talón. Pero, al mismo tiempo, podría reducir determinadas capacidades de estabilización lateral.
Esto es un ejemplo clásico de la evolución biomecánica: una modificación anatómica puede proporcionar una ventaja en una función mientras implica un coste en otra.
La evolución no diseña organismos perfectos; modifica estructuras existentes dentro de diferentes compromisos funcionales.

¿Los neandertales eran menos eficientes caminando?
No podemos concluir eso. El estudio plantea que la configuración de la pelvis masculina de Homo sapiens podría ofrecer determinadas ventajas para la marcha de larga distancia, pero los propios autores señalan que esta interpretación necesita ser comprobada experimentalmente.
Por tanto, sería incorrecto afirmar que los neandertales caminaban peor o que eran menos resistentes. Los neandertales estaban perfectamente adaptados a su propio cuerpo y a los ambientes en los que vivieron. Además, otras características de su anatomía podían compensar o modificar los efectos de la configuración pélvica.
Una hipótesis que deberá comprobarse
Uno de los aspectos que conviene destacar es que este trabajo presenta una propuesta biomecánica que necesita ser contrastada.
Los investigadores plantean que la configuración pélvica de los hombres modernos podría estar relacionada con una mayor capacidad de absorción del impacto y con ventajas durante la marcha prolongada. Pero demostrar cómo caminaba realmente una población fósil requiere combinar diferentes evidencias anatómicas y biomecánicas.
Neandertales y Homo sapiens: dos soluciones evolutivas
La comparación entre ambas especies muestra algo fundamental sobre la evolución humana. Homo sapiens y los neandertales compartieron un antepasado común, pero sus cuerpos evolucionaron siguiendo trayectorias diferentes. La forma de la pelvis es una de las muchas características que reflejan esas diferencias.
El estudio propone que la pelvis masculina de Homo sapiens desarrolló una configuración especializada que no estaba presente de la misma manera en los neandertales. Esto no significa que una especie fuese "mejor" que la otra. Significa que la evolución produjo diferentes soluciones anatómicas para desplazarse por el entorno. Y la pelvis conserva una parte de esa historia.
Referencia
Rak, Y., Arsuaga, J. L., Marom, A., Geffen, E., Barash, A., & Been, E. (2026). Neandertal pelvis reveals specialized walking apparatus in human males. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-59915-8.
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